sábado, 20 de noviembre de 2010

Verbo

El verbo es la parte de la oración o categoría léxica que expresa existencia, acción, consecución, condición o estado del sujeto, semánticamente expresa una predicación completa.

La gramática tradicional ha considerado que el verbo es el núcleo del predicado de la oración, aunque según el enfoque generativista serían las inflexiones verbales de tiempo las que constituyen un auténtico núcleo sintáctico de la oración o sintagma de tiempo.

El verbo en las lenguas del mundo

En gramática tradicional se concibe el verbo como la palabra principal del predicado. Como designar y predicar son funciones básicas de toda lengua humana, todas las lenguas poseen verbos. Típicamente muchas lenguas diferencian entre dos grandes clases de categorías léxicas: en la primera estarían básicamente los nombres y en la segunda los verbos, aunque en algunas pocas lenguas estas clases no son disjuntas. Los adjetivos en algunas lenguas son tratados de manera similar a los nombres y en otras de manera más similar a verbos estativos. La predicación verbal típicamente incluye un conjunto de categorías primarias como la persona gramatical, el tiempo gramatical, el aspecto gramatical, y en muchas lenguas también categorías secundarias como género y número, aunque alguna de estas categorías puede faltar en una lengua concreta. Por ejemplo en las lenguas indoeuropeas, a diferencia de lo que pasa en lenguas semíticas, el verbo no incluye distinciones de género.

En español constituye la clase de palabra flexivamente más variable y está constituido por un lexema, así como morfemas de número y persona en su periferia, y de modo, voz (activa o pasiva), aspecto e infijo de vocal temática entre el lexema y aquellos. Admite morfemas derivativos (afijos) de distintas significaciones.

Dependiendo del tipo de lengua de que se trate, los verbos pueden variar de forma. Además, el verbo puede concordar en género, persona y número con algunos de sus argumentos o complementos (a los que normalmente se conoce como sujeto, objeto, etc.). En español concuerda con el sujeto siempre en número y casi siempre en persona (la excepción es el caso del llamado sujeto inclusivo: Los españoles somos así), y bastantes veces con el atributo de los verbos copulativos.

Las lenguas en las que los verbos son conjugados se denominan flexivas y cada una determina un patrón específico de conjugación, difiriendo notablemente de un sistema lingüístico a otro. En el caso de la lengua española, que es flexiva, la mayoría de los verbos se conjuga de forma regular según tres patrones únicos (conjugaciones) definidos según la vocal temática (1.ª o en -ar, 2.ª o en -er; 3.ª o en -ir), subdivididos sucesivamente en grupos según su voz, formas personales o no personales, modo, aspecto, tiempo, número y persona. Otros patrones de conjugación menos generales son denominados de verbos irregulares. Junto a este tipo de conjugación, existe además otro tipo de conjugación regular mediante estructuras analíticas llamadas perífrasis verbales, que expresan modos y aspectos más precisos y concretos que no aparecen recogidos en la conjugación regular, que es más general. Como la terminación es distinta para cada persona, el uso de pronombres sujeto se considera a menudo redundante.

Clases de Verbos

Verbos transitivos e intransitivos

Desde el punto de vista sintáctico un verbo transtitivo requiere dos participantes (un participante de tipo Agentivo un participante de tipo Objeto). Por el contrario los verbos intransitivos requieren un único participante. En las lenguas nominativo-acusativas el segundo participante requerido sintácticamente es un complemento directo (CD) mientras que las lenguas ergativas sería un complemento ergativo. Una misma raíz verbal puede ser en algunas oraciones intransitiva y en otras oraciones transitiva; ejemplos en español:

Estoy comiendo (intransitivo)
Estoy comiendo nueces (transitivo)

Los verbos transitivos son aquellos que exigen la presencia de un objeto directo (también llamado "complemento directo") para tener un significado completo; esto es, que se refieren a acciones que transitan desde el actor al objeto (véase transitividad). Un ejemplo de esta categoría en español es:

He conseguido dos entradas para la ópera.

Aquí, el grupo compuesto por "dos entradas para la ópera" representa el objeto directo. La construcción "He conseguido..." no tiene sentido por sí misma, y requiere que se aporte información sobre lo que se consigue. Por regla general, los verbos transitivos son de la forma "alguien hace algo a algo". Los verbos intransitivos no admiten o no van acompañados de CD, no requieren de la presencia de un objeto directo que determine al verbo. Un ejemplo en español es el verbo delinquir, por ejemplo, en la oración:

Jaime delinque.

Se trata de un verbo intransitivo, ya que no requiere especificar un objeto directo, por lo tanto, el concepto de "delinquir algo" no tiene sentido en español.

En el uso lingüístico los verbos no son en sí mismos transitivos o intransitivos, sino que se denominan así según su uso. Es posible tanto usar verbos intransitivos como transitivos, por ejemplo en:

Marisol canta una ópera.

como expresar verbos transitivos sin la presencia de un objeto directo, por ejemplo en:

Déjaselo al técnico, que él seguro [que] entiende.

Son pocos los verbos intransitivos en el castellano al compararlo con idiomas con fuerte división entre verbos transitivos e intransitivos. En general, el castellano dispone de la forma autorreflexiva se para denotar intransitividad, como por ejemplo, "se rompió", "se caerá", etc.

Verbos regulares e irregulares

En las lenguas flexivas puede distinguirse entre verbos regulares e irregulares (en las lenguas aglutinantes y las lenguas aislantes, todos los verbos son regulares, salvo por cambios fonéticos triviales en las primeras). Los verbos irregulares son aquellos que poseen conjugaciones particulares para los llamados "tiempos verbales primitivos" o simplemente "tiempos primitivos" que en español son el presente del modo indicativo ("Yo quepo"), el pretérito perfecto simple del indicativo ("Yo cupe") y el futuro simple del mismo modo ("Yo cabré").

Como en el ejemplo recién dado, en español es posible determinar si un verbo es o no irregular conjugándolo en esos tres tiempos y viendo si se atiene a las reglas de conjugación a las que se adaptan los demás verbos.

Verbos irregulares en español

En español, la irregularidad de un verbo simple cualquiera generalmente se mantienen en la conjugación de los verbos que de él se deriven, aunque hay excepciones. Ejemplos:

  • Hacer: deshacer, satisfacer, rehacer, etc.
  • Poner: componer, descomponer, reponer, etc.

Entre las excepciones, la más común es la que se aprecia en los derivados del verbo "decir" ("maldecir" y "bendecir"), que en el futuro del modo indicativo no se conjugan como "maldiré" y "bendiré" (que es lo que se supondría según la regla) sino "maldeciré" y "bendeciré".

Los verbos regulares son, por el contrario, aquellos que se atienen estrechamente a los paradigmas o modelos de conjugación más usados en la lengua. En español hay tres de esos paradigmas: la primera conjugación, cuyos infinitivos terminan en -ar; la segunda, en la que terminan en -er y la tercera, en la que terminan en -ir. Dentro de la conjugación regular puede considerarse también una conjugación extendida por medio de perífrasis verbales que señalan distintos tipos de aspecto y modo verbal.

Verbos personales e impersonales

Los verbos impersonales son aquellos que no son compatibles con la idea de un sujeto léxico (y por lo mismo con una coordinación con una persona), y se separan en los que son considerados propios (también llamados "unipersonales"), y los impropios.

  • Los verbos impersonales propios son verbos que, en su sentido original (es decir, no-metafórico) se conjugan sólo en la 3° persona del singular. Dicha categoría está compuesta por los llamados "verbos meteorológicos" o "climáticos" (llueve, nieva, etc.). Estos verbos son intransitivos.
  • Los verbos impersonales impropios, por el contrario, son verbos que si bien en algunos contextos poseen una conjugación normal, pueden ser usados como impersonales (de ahí su categoría de impropios). Por ejemplo: el verbo "hacer" puede ser usado en contextos como:
"Espartaco hace sus tareas".

o en frases como

"Hace calor"

En este segundo ejemplo está siendo usado como verbo impersonal. Los verbos impersonales impropios son:

  • Haber: "Hay cosas que hacer".
  • Hacer: "Hace muchísimo calor".
  • Bastar (en su forma "bastar + preposición"): "Basta de palabrería".
  • Ser: "Es de noche".
  • Ir: "Me fue bien en el examen" o Me fue bien en el partido de tenis

Verbos terciopersonales

Son verbos que acontecen a un fenómeno meteorológico. Ejemplos: -llover -tronar -granizar -relampaguear -diluviar -nevar Las oraciones con verbos terciopersonales carecen de sujeto: ejemplo:

Anoche llovió extremadamente fuerte.

Verbos defectivos

Los verbos defectivos son aquellos en los que no se cumple el paradigma de conjugación completo. Para estos verbos no existen conjugaciones en algunos tiempos y personas, principalmente debido a razones de eufonía o de uso.

Algunos ejemplos de verbos defectivos en español son:

  • Algunos verbos son defectivos porque necesitan por su significado un sujeto de cosa y, por tanto, solo tienen formas de tercera persona. Este es el caso de los verbos ocurrir o suceder: no podemos decir *ocurro *sucedes, sino solamente ocurre o sucede
  • Otros verbos son defectivos porque nombran fenómenos propios de la naturaleza y normalmente no llevan sujeto. Es el caso de llover, nevar, atardecer y otros, que sólo tienen formas de tercera persona: llueve, ha nevado, atardecerá.

En latín los verbos meteorológicos (pluit 'llueve', tonat 'truena', fulgurat 'relampaguea', ninguit 'nieva', son defectivos; aunque también lo son verbos que expresan deber o necesidad (libet 'agrada', licet 'es lícito', decet 'es adecuado', dedecet 'no es adecuado', oportet 'es necesario', refert 'importa', ...) y otros que expreasn sentimiento (piget 'tener pena', poenitet 'arrepentir', miseret 'tener compasión', etc).

Verbos copulativos

Los verbos copulativos son:

Ser, Estar, Parecer además de otros verbos que en ciertos contextos son copulativos Resultar, Seguir, Semejar, Asemejar, Permanecer, Continuar

Son los verbos que no aportan un significado pleno, sólo se emplean para unir el sujeto y el predicado. Son aquellos verbos que poseen un significado mínimo, de forma que no añaden apenas nada al sujeto y por ello son casi prescindibles (diciendo "la casa es azul" diríamos prácticamente lo mismo que diciendo "La casa azul"); por ello, en vez de seleccionar objetos directos afectados por el verbo, rigen un tipo de complementos diferentes llamados atributos oracionales, que son mutables o sustituibles por el pronombre átono "lo". Los atributos oracionales pueden ser de dos tipos:

En el análisis morfosintáctico, los atributos se marcan como determinantes tanto del verbo que lo rige como de aquello que determina, esté esto en el sujeto o en el predicado. Es importante hacer notar que no sólo los verbos copulativos exigen atributos.

Tiempos y Modos verbales en español

En español, las formas verbales se agrupan en diferentes tiempos verbales y tres modos. Además de tres formas impersonales, las cuales no tienen tiempo o modo: el infinitivo, el participio y el gerundio. Los tres modos existentes son modo indicativo, el modo subjuntivo y el modo imperativo, en los cuales hay diferentes formas verbales: (Usando de ejemplo el verbo Amar)

  • Personales
    • Modo indicativo:
      • Presente (amo, amas, ama, ...) / Pretérito Perfecto Compuesto (he amado, has amado, ha amado, ...)
      • Pretérito Imperfecto (Amaba) / Pretérito Pluscuamperfecto (Había amado)
      • Pretérito Perfecto Simple (Amé) / Pretérito Anterior (Hube amado)
      • Futuro Imperfecto (Amaré) / Futuro Perfecto (Habré amado)
      • Condicional Imperfecto (Amaría) / Condicional Perfecto (Habría amado)
    • Modo subjuntivo: El mismo ejemplo
      • Presente (Ame) / Pretérito Perfecto (Haya amado)
      • Pretérito Imperfecto (Amara o amase) / Pretérito Pluscuamperfecto (Hubiera (ó hubiese) amado)
      • Futuro Imperfecto (Amare) / Futuro Perfecto (Hubiere amado)
    • Modo imperativo
      • Tú (Ama)
      • Usted (Ame)
      • Nosotros (Amemos)
      • Vosotros (Amad)
      • Ustedes (Amen)
  • No Personales
    • Infinitivo Simple (Amar)/ Infinitivo Compuesto (Haber amado)
    • Participio (Amado)
    • Gerundio Simple (Amando) / Gerundio Compuesto (Habiendo amado)

Adverbio

El adverbio es la clase de palabra que actúa como núcleo del sintagma adverbial. Modifica al adjetivo o a otro adverbio.

Las funciones sintácticas del adverbio son, aparte de la de núcleo de sintagma adverbial, las de complemento circunstancial del verbo, la de cuantificador, grado o complemento del adjetivo ("muy bueno", "recién hecho") y las de cuantificador de otro adverbio ("bastante lejos"). Algunos adverbios pueden funcionar como predicados dirigidos hacia un sujeto y junto a una cópula verbal ("está divinamente").

Adverbio en español

En la morfología española suelen ser invariables o con una variabilidad muy pequeña (algunos admiten sufijos: cerquita, lejísimos, lejitos). Suele añadir información circunstancial al verbo, y algunos incluso a toda la oración, ya sea de tiempo, de modo, de lugar, de duda, de afirmación o de negación. En esos casos se considera que funciona como modificador a nivel de sintagma verbal ("lo hice fácilmente") o nivel causal ("sinceramente,...") por lo que algunos adverbios pueden funcionar como marcadores del discurso.

Los adverbios de lugar son palabras que sirven para indicar el sitio donde se encuentra algún ser u objeto. Y estos pueden ser: adelante, adonde, ahí, aquí, allí, allá, arriba, cerca, delante, detrás, donde, encima, lejos, etc.

El adverbio de modo puede formarse mediante la colocación del sufijo -mente al final de algunos adjetivos. Por ejemplo: rápido (adjetivo) >> rápidamente (adverbio). También pueden formarse compuestos parasintéticos adverbiales agregando el prefijo a- y el sufijo -as: A gatas, a escondidas, a ciegas... Algunos sintagmas preposicionales asimismo han sido lexicalizados como adverbios: a posta > aposta, a penas > apenas, etc.

Ambos, tanto el adverbio como el adjetivo pueden ser precedidos por cuantificadores como:

"muy" + adj //adv = "muy rápido" // "muy rápidamente" son adverbios superlativos


Adverbios y sus categorías

Tradicionalmente los adverbios se han dividido en las siguientes categorías:

  • Adverbios de ubicación en tiempo y espacio:
    • Adverbios de lugar: aquí, allí, ahí, allá, acá, arriba, abajo, cerca, lejos, delante, detrás, encima, debajo, enfrente, atrás, alrededor, etc. y así son algunos ejemplos
    • Adverbios de tiempo absoluto: pronto, tarde, temprano, todavía, aún, ya, ayer, hoy, mañana, siempre, nunca, jamás, próximamente, prontamente, anoche, enseguida, ahora, mientras.
    • Adverbio de orden tiempo relativo: antes, después, posteriormente, primeramente, primero, respectivamente
  • Adverbios de modo y cantidad:
    • Adverbios de modo: bien, mal, regular, despacio, deprisa, así, tal, como, aprisa, adrede, peor, mejor, fielmente, estupendamente, fácilmente - todas las que se formen con las terminaciones "mente".
    • Adverbios de cantidad o grado: muy, poco, muy poco, cada vez mas, mucho, bastante, más, menos, algo, demasiado, casi, sólo, solamente, tan, tanto, todo, nada, aproximadamente.
  • Adverbios que cumplen la función de epistémicos:
    • Adverbios de afirmación: sí, también, cierto, ciertamente, efectivamente, claro, exacto, verdaderamente.
    • Adverbios de negación: no, jamás, nunca, tampoco, negativamente...
    • Adverbios de duda o dubitativos: quizá(s), acaso, probablemente, posiblemente, seguramente, tal vez, sin duda

Adverbios en inglés

En inglés los diferentes tipos de adverbios reciben tratamiento sintáctico diferencial:

  • Adverbios de frecuencia (siempre, usualmente, aveces,...) que preceden al verbo principal, pueden considerarse como un complemento de sintagma de tiempo, lo cual explicaría que aunque preceden a un verbo sin auxiliar, cuando ocurren con un auxiliar y un verbo principal siguen al auxiliar.
  • Adverbios no frecuenciales, en una oración sin elementos enfocados, estos adverbios siguen siempre al núcleo de sintagma verbal.

El comportamiento de los adverbios frecuenciales es uno de los argumentos usados para justificar la existencia de un sintagma de tiempo difente del sintagma verbal: los adverbios frecuenciales parecen ser un adjunto sintáctico del sintagma de tiempo, mientras que el resto de adverbios serían un adjunto del sintagma verbal.

Adjetivo

El adjetivo o nombre adjetivo (del latín adjectīvus, "que se agrega") es una parte de la oración que acompaña al sustantivo o nombre para determinarlo o calificarlo; expresa características o propiedades atribuidas a un sustantivo, ya sean concretas (el libro verde, el libro grande), ya sean abstractas (el libro difícil). Estos adjetivos acompañan al sustantivo libro y cumplen la función de especificar o resaltar alguna de sus características y se dice que lo determinan, pues, al añadir un adjetivo ya no se habla de cualquier libro, sino precisamente de un libro verde, o de uno grande.

El adjetivo es una clase de palabra que funciona ordinariamente como adyacente del nombre sustantivo, esto es, como complemento nominal adjunto que se sitúa delante o después del sustantivo al que se refiere, con el cual concierta en español en género y número.

Por significado, señala una cualidad atribuida a un sustantivo, bien abstracta ("perceptible por la mente, como en "libro difícil"), bien concreta ("perceptible por los sentidos, como en "libro verde").

El Adjetivo en el idioma español

Morfología

En cuanto a su morfología, el adjetivo posee en español accidente de género o de número para concordar con el sustantivo del cual es adyacente. Existen adjetivos de una terminación (fuerte, falaz, hábil, débil...) que no experimentan variación de género, aunque sí de número, y de dos terminaciones (bueno/buena, malo/mala, etc.). Dentro de los adjetivos de una terminación, el caso más común es el de los adjetivos finalizados en E como grande, fuerte, triste, insomne, alegre, inmutable, etc. También existen adjetivos que terminan en L (débil, fácil, sutil, fútil, personal); en R (peor, mejor, ulterior, particular); en Z (sagaz, veloz, atroz); pocos en N (común, ruin). Por último también existen adjetivos terminados en I (sefardí).

Apócope

En posición antepuesta a un sustantivo algunos adjetivos se apocopan, es decir, pierden algunos de sus elementos finales. Por ejemplo:

  • a) en masculino y femenino, plural y singular:
    • 1) adjetivos posesivos:
      • - mío > mi,
      • - tuyo > tu,
      • - suyo > su;
    • 2) adjetivo indefinido cualquiera:
      • - cualquiera > cualquier hombre / mujer,
      • - cualesquiera > cualesquier hombres / mujeres;
  • b) en masculino y femenino singular:
    • - grande > gran hombre / mujer;
  • c) en masculino singular solamente:
    • 1) adjetivos determinativos:
      • - alguno > algún hombre,
      • - ninguno > ningún hombre,
      • - primero > primer hombre,
      • - tercero > tercer hombre,
      • - postrero > postrer hombre;
    • 2) adjetivos calificativos:
      • - santo > san Francisco,
      • - bueno > buen chico,
      • - malo > mal chico.

comnotativos y no pronominales

También se apocopa el numeral ciento/cien. Algunos adjetivos como tercero, grande o ciento también son usados sin su forma apocopada antes de un sustantivo, aunque generalmente la apócope es el uso más común.

Superlativo

Admite, además, afijos y morfemas de grado superlativo (los sufijos -ísimo, -érrimo). Es determinado asimismo por adverbios cuantificadores que le confieren los otros grados, el comparativo de igualdad (tan), de superioridad (más) y de inferioridad (menos), así como el grado superlativo analítico (muy bueno). Lo sustantivan o transforman en sustantivo el artículo neutro lo ("lo bueno") y el masculino el y, además, la supresión del sustantivo en una lexía habitual: el barco velero = el velero, la j = la letra j,etc. expresa la cualidad en el grado más alto, intenso.puede ser: superlativo relativo, superlativo absoluto, etc

Sintaxis

En cuanto a su sintaxis, el adjetivo desempeña habitualmente cinco funciones diferentes:

  1. Adyacente de un sustantivo ("Un buen libro grande.")
  2. Atributo de un sustantivo a través de un verbo copulativo ("Pedro es, está o parece sano.")
  3. Complemento predicativo ("La mujer llegó cansada.")
  4. Núcleo de un sintagma adjetivo. ("Muy próximo al barrio.")
  5. Núcleo de un sintagma preposicional. ("Lo acusaron por tonto".)

El adjetivo en español es también tónico y por tanto una de sus sílabas se pronuncia con mayor intensidad que las otras.

Tipos de Adjetivo

Los adjetivos según su función sintáctica

Se puede distinguir entre:

  • adjetivos adjuntos, que van unidos al nombre, como en noche oscura u oscura noche
  • adjetivos atributivos, ligados al nombre mediante un verbo copulativo (ser o estar), como en la noche era oscura
  • adjetivos en función de complemento predicativo cuando entre el adjetivo y el sustantivo hay un verbo no copulativo (aquí entra parecer, pues no es un verbo copulativo puro), como en La casa parece verde, el niño llegó feliz
  • adjetivos en función de aposición, cuando van coordinados al sustantivo sin ir unidos, como en la casa, grande.

Adjetivos explicativos y especificativos

El adjetivo explicativo expresa una cualidad abstracta o concreta de la cual el sustantivo ya informa, subrayando dicha cualidad; por ejemplo: "Dulce azúcar", "manso cordero", "fiero león", "Cielo azul". Este adjetivo suele ir antes del sustantivo, y es más común en el lenguaje literario o poético.

El adjetivo especificativo es el que expresa una cualidad necesaria del nombre que lo diferencia de los demás. Ej. "coche grande" , "fría tarde"; es el más corriente en la lengua hablada.

Adjetivos calificativos y determinativos

Los adjetivos calificativos son los adjetivos más propiamente dichos, que se limitan a señalar una cualidad o característica del sustantivo al que modifican, como en hombre alto, perro hermoso.

La gramática tradicional considera a los determinantes, que en español preceden siempre al nombre al que determinan, como adjetivos determinativos. Actualmente existe cierta base empírica para considerar que en un sintagma en el que existe un nombre determinado por un adjetivo determinante, es éste último el núcleo de un hipotético sintagma determinante.

De acuerdo con este enfoque, los determinantes actualizan, presentan, cuantifican (miden) o preguntan por el sustantivo núcleo del sintagma nominal, generalmente, aunque no siempre, situándose en posición anterior a éstos. Existen tres clases de determinantes, los actualizadores, los cuantificadores y los interrogativos, que incluyen a los adjetivos indefinidos, numerales, demostrativos y posesivos. Sin embargo, las propiedades de substitución del sintagma por un pronombre dependen más del tipo de determinante que del nombre. Por eso se considera que el núcleo es el determinante ya que es quien fija los rasgos en relación con la rección.

Adjetivo Actualizador

Los actualizadores presentan al sustantivo núcleo del sintagma nominal, esto es, lo transforman de desconocido en conocido, lo ubican en el espacio y en el tiempo. Los determinantes cuantificadores, por el contrario, miden al sustantivo núcleo del sintagma nominal. Los determinantes interrogativos o interrogadores preguntan por el sustantivo núcleo del sintagma nominal.

Los actualizadores son cuatro; el predeterminante todo-a-s, que puede preceder a los demás determinantes y delimita la integridad del sustantivo núcleo del sintagma nominal; el artículo, que presenta al sustantivo en un espacio y un tiempo concreto (el, la, lo, los, las); el posesivo, que señala la pertenencia del sustantivo a un elemento de la situación o contexto (mi, tu, su, nuestro, vuestro, su y sus femeninos y plurales) y el demostrativo, que sitúa al sustantivo en un lugar más o menos próximo o lejano (este, ese, aquel y sus femeninos y plurales)

Adjetivo Cuantificador

Los cuantificadores se agrupan en dos grandes clases, los numerales, que miden de forma precisa el sustantivo núcleo del sintagma nominal, y los extensivos o indefinidos, que lo miden o evalúan de forma imprecisa.

Los numerales pueden ser cardinales (correspondientes a la serie de los números reales: un, dos, tres, cuatro...); ordinales (que señalan precedencia o seguimiento en una lista: primer, segundo, tercer, cuarto...); multiplicativos (que multiplican el número del núcleo del sintagma nominal: doble, triple, cuádruple, quíntuple, sextuple, óctuple, nónuple, décuple, undécuple...), divisores o partitivos, que dividen el núcleo del sintagma nominal (medio), y distributivos, que reparten el núcleo del sintagma nominal (ambos, sendos).

Adjetivo Interrogativo

Son los que se emplean en la oración interrogativa o exclamativa, siempre se antepone al sustantivo y se acentúan. Los adjetivos interrogativos son: Cuál(es), qué, cuánto(s), cuánta(s).

Adjetivo sustantivado o absoluto: es el que desempeña en la frase la función de sustantivo mediante metábasis de Adjetivación.

Adjetivo verbal: es el participio en función adjetiva cuando no ha perdido aún su naturaleza verbal.

Posición

Un adjetivo puede ir tanto delante como detrás del núcleo al cual se refiere. Existen 4 criterios para la posición de éste: criterio lógico, criterio psicológico, criterio rítmico y un criterio distribucional.

Criterio lógico

  • Si el adjetivo es especificativo se coloca después del núcleo. Ej. tiza blanca, mesa verde (pero se puede decir también blanca tiza, verde mesa).
  • Si el adjetivo es explicativo se coloca antes del núcleo. Ej. mal estado, buena jugada

Criterio rítmico

  • Si el adjetivo tiene una longitud superior al núcleo, se escribe después de éste. Ej. chico asustadizo o también la casa deshabitada

Criterio distribucional

  • Si el adjetivo tiene escaso contenido informativo se escribe antes que el núcleo. Ej. buen golpe
  • Si el adjetivo tiene mayor grado de información se pospone. Ej. Calor solar y no solar calor
  • Se llama epíteto al adjetivo que tiene mero carácter estético, ya que no adjetiva ninguna cualidad del sustantivo al que acompaña (normalmente precediéndole), puesto que dicha cualidad está implícita en él

Pronombres

Los pronombres son palabras o morfemas cuyo referente no es fijo sino que se determina en relación a otras que normalmente ya se han nombrado. Pragmáticamente se refieren con frecuencia a personas o cosas reales extralingüísticas más que a sustantivos del contexto. A esta propiedad de referirse a otros elementos tanto lingüísticos como extralingüísticos se la denomina deíxis; por ejemplo: Pedro no es tan listo como él pensaba'; ellos comen mucho.

Todas las lenguas humanas tienen pronombres, además todas ellas tienen pronombres personales y posesivos que obligatoriamente expresan persona. También es frecuente entre las lenguas del mundo que los pronombres expresen número e incluso género. En las lenguas flexivas generalmente expresan también caso. De hecho es habitual en las lenguas del mundo que en el pronombre se expresen más categoría gramaticales que las que se expresan en el verbo o el nombre. Por ejemplo, en inglés los pronombres personales admiten género pero no los nombres. En español admiten caso morfológico, a diferencia de los nombres. En chino mandarín expresan número pero en el nombre esa categoría usualmente no se expresa.

El pronombre en la teoría gramatical

Técnicamente, un pronombre o ,elemento pronominal, al igual que un elemento anafórico, es una palabra cuyo referente depende del contexto lingüístico, al carecer de significado léxico. La diferencia entre las anáforas y los pronombres es que las primeras requieren un antecedente en su dominio sintáctico local, que lo «rija» propiamente de acuerdo con la teoría de rección y ligamiento dentro del marco generativista. Los pronombres por el contrario no requieren la presencia de un antecedente sintáctico, aunque generalmente sí de un antecedente discursivo.

La gramática tradicional caracterizó imperfectamente el pronombre como una «palabra que sustituye al nombre», aunque en el análisis moderno este análisis no es correcto. El punto de vista moderno considera que los pronombres son el núcleo sintáctico de un sintagma determinante, mientras que un nombre es el núcleo de un sintagma nominal. Los pronombres son una categoría universal y todas las lenguas poseen algún tipo de pronombres, como los personales/posesivos y los deícticos. En los pronombres posesivos, y generalmente también en los personales, todas las lenguas distinguen al menos tres formas o personas: primera persona (exclusiva) [+hablante][-oyente], segunda persona [-hablante][+oyente] y tercera persona [-hablante][-oyente]. Algunas lenguas distinguen además otras personas correspondientes a [+hablante][+oyente] (1ª persona inclusiva) y también varias terceras personas obviativas.

Finalmente, desde el punto de vista de las categorías gramaticales es frecuente que los pronombres expresen como mínimo tantas categorías como los sustantivos, frecuentemente más. Por ejemplo en inglés sólo los pronombres expresan género gramatical, que está ausente en los nombres. En chino mandarín los pronombres presonales frecuentemente expresan número gramatical, que generalmente no es expresado en el nombre.

Pronombres y determinantes

Los pronombres y los determinantes están estrechamente relacionados y tienen propiedades de distribución en la oración curiosas. De hecho se piensa que todos los pronombres pueden considerarse como un determinante que no acompaña a un nombre. De ahí que se haya propuesto que el núcleo sintáctico de un sintagma con determinante no sea el nombre sino el determinante, ya que esta parece la parte obligatoria de los sintagmas siendo el nombre el complemento de dicho núcleo. Esta es una de las razones básicas por lo cual se propuso el sintagma determinante como constituyente diferente del sintagma nominal. La siguiente tabla muestra algunas de las relaciones existentes entre pronombres y determinantes:

Función
pronominal
Función
determinante
Personal (1ª/2ª)yoyo desayuno
Personal (3ª) / Artículoagárralaagarra la silla
PosesivoÉste es míoÉste es mi lápiz
DemostrativoQuiero ésteQuiero este lápiz
Indefinido¿Has visto alguno?¿Has visto algún pez?
Interrogativo¿Quién fue?¿Qué persona?

Pronombres y anáforas

Tanto las anáforas como los pronombres son elementos cuyo referente no es fijo sino que depende del contexto lingüístico. La diferencia sintáctica entre ellos es que las anáforas requieren un antecedente en su dominio local, mientras que los pronombres no tienen antecedente en su dominio local (aunque pueden tener antecedente discursivo).

El ejemplo más claro de anáforas son los reflexivos, indebidamente llamados «pronombres» reflexivos. Estos reflexivos requieren estar regidos por su antecedente de acuerdo con los principios de rección y ligamiento.

Pronombres en las lenguas del mundo

Los pronombres personales son los pronombres que expresan la categoría de persona gramatical. Los sistemas más comunes de pronombres personales distinguen tres personas, que la gramática tradicional llama primera persona, segunda persona y tercera persona. Estas tres formas se analizan usualmente con respecto a la referencia posible como:

  • [+hablante] (1ª persona)
  • [+oyente] (2ª persona)
  • [-hablante][-oyente] (3ª persona).

En algunas lenguas, como por ejemplo las lenguas algonquinas pueden existir 4ª persona (que realmente son formas adicionales para 3ªs personas obviativas).

Algunas lenguas además distinguen en el plural (y a veces el dual) entre 1ª persona no-singular inclusiva ([+hablante][+oyente]) y 1ª persona no-singular exclusiva ([+hablante][-oyente]). Esta distinción inclusivo/exclusivo en la primera persona a veces se llama inclusividad, alrededor de un tercio de las lenguas del mundo tienen clusividad.

En cuanto al número, la inmensa mayoría de lenguas del mundo distinguen en los pronombres personales formas de plural y formas de singular, aunque en algunos casos los pronombres son invariantes respecto al número. Menos frecuente es que también existan formas diferentes que expresan número dual, que podría estar presente en alrededor de una quinta parte de las lenguas del mundo. Las distinciones de número a veces no alcanzan a todas las personas. Si una lengua no distingue algunas formas de número en alguna persona, es más probable que sea la tercera.

El género gramatical es otra categoría que frecuentemente interviene en los pronombres personales. Alrededor de una quinta parte de las lenguas del mundo expresan género en alguna de las personas. Las distinciones de género de todas maneras son más frecuentes en las terceras y segundas personas que no en la primera.

El pronombre en español

En español los pronombres personales expresan obligatoriamente persona, género, número y caso. Los pronombres posesivos expresan lo anterior excepto el caso, y el resto de pronombres generalmente sólo expresan género y número. Los pronombres del español pueden ser clasificados en:

Una característica notable del español y las lenguas romances es que los pronombres de objeto (directo o indirecto) coinciden con los pronombres reflexivos y recíprocos, a diferencia de lo que sucede en muchas otras lenguas donde existen formas que diferencian los pronombres de objeto.

El Artículo

El artículo es un tipo de determinante actualizador, una categoría de la morfología que emplean algunas lenguas para actualizar o precisar la referencia de un sustantivo, transformándolo de desconocido y abstracto ("libro") a conocido y concreto ("el libro") Dicho de una forma más clara, es un implemento o indicador que sitúa lo que se dice en el campo en que se dice, común al que lo dice y al que lo oye, o sea, en el mutuo acuerdo de los interlocutores.

En gramática tradicional, se llama artículo tanto a los determinantes definidos como al determinante indefinido relacionado con el significado de '1'. En gramática generativa en general se considera que el artículo es el núcleo sintáctico del sintagma determinante.

Lenguas con artículos

Artículos en español

En español hay un artículo definido masculino: el, (los en plural); otro femenino: la (las en plural). Algunos ejemplos:

(singular) el perro / (plural) los perros
(singular) la gallina come maíz / (plural) las gallinas comen maíz.

El artículo el también puede usarse para el femenino ante una palabra femenina que empieza con vocal /a/ tónica:

el águila real está en peligro de extinción / las águilas reales están en peligro de extinción

Además el español posee artículos indefinidos: un (masculino, singular), una (femenino, singular), unos (masculino, plural) y unas (femenino, plural).

En el castellano hay unos 11 artículos diferentes en singular y plural. Se clasifican así:

Artículos gramaticales en el castellano variables
Masculino
singular
Femenino
singular
Masculino
plural
Femenino
plural
DeterminadosElLaLosLas
IndeterminadosUnUnaUnosUnas
Artículos gramaticales en castellano invariables
NeutroLo
ContractosAl (a + el)Del (de + el)

Artículos en otras lenguas

No todas las lenguas siguen las reglas del español para los artículos, la mayoría de las lenguas del mundo carecen de artículo completamente. Otras lenguas sólo poseen el definido, un ejemplo de esto es el árabe, donde el prefijo al- sirve como artículo definido pero no hay un artículo indefinido indpendiente, de esta manera para decir el libro se dice الكتاب (al-kitāb) y lo mismo sucede en hebreo donde existe el artículo definido ha- pero no un artículo indefinido.

También existen lenguas en las que el artículo definido es sólo un enclíto, como por ejemplo el rumano donde el artículo es -l (con algunas variaciones entre palabras, y obviamente por género y número), así, codru (bosque) se transforma en codrul (el bosque), pero el indefinido sigue estando separado, por lo tanto seria un codru (un bosque); además existen otros artículos, el ya mencionado rumano posee un artículo genitivo (o posesivo) que se usa para marcar posesión o relación, y es al (con menos variaciones que los otros dos), este mayormente se utiliza para marcar el caso genitivo cuando el poseído tiene el artículo indefinido.

El francés tiene, además del definido e indefinido, un artículo partitivo, du (que es una combinación de de + le), y que se usa junto con sustantivos incontables, como por ejemplo: Voulez-vous du café? '¿quiere café' (literalmente: "¿quiere del café?").

Otro ejemplo de la utilización de los artículos es el del macedonio, donde el artículo definido tiene tres formas (que con los diferentes géneros y sus plurales llegan a ser quince), -ov para objetos cercanos, -on para objetos lejanos, y -ot cuando no se especifica. En seri (una lengua americana), hay aún más artículos definidos, los cuales se utilizan dependiendo del movimiento y posición del objeto, quij se usa para objetos sentados, cap/cop se usa para objetos parados, y así con otros siete más (junto con sus plurales).

El Sustantivo

Los sustantivos son palabras cuyos referentes son entidades fijas no-contextual, no estados de hechos o relaciones gramaticales. Los pronombres personales en cada contexto tienen un referente pero este cambia de contexto a contexto ("yo" no tiene referente fijo sino que depende de quien habla), por su parte los verbos designan estados de hechos, procesos o relaciones entre entidades, mientras que las preposiciones generalmente indican relaciones abstractas.

En español, al igual que en las demás lenguas romances, los sustantivos son variables en género y número, aunque en otras lenguas como el chino los sustantivos son invariantes. La mayoría de las lenguas conocidas distinguen sistemáticamente entre sustantivos y verbos, teniendo propiedades formales diferentes. Sin embargo, esta distinción tampoco es universal, ya que algunas lenguas como el náhuatl o lenguas salish como el lummi o el kalispel no parecen distinguir consistentemente entre ambas categorías y las formas que funcionan como sustantivo también aceptan flexión verbal.

Clasificación de los sustantivos

Clasificación por género

Aproximadamente un 20% de las lenguas del mundo tiene la distinción de género en el sustantivo, lo cual significa que los sustativos en clases nominales o géneros (que pueden ser clases formales o clases semánticamente motivadas). En las lenguas indoeuropeas existen generalmente 2 o 3 géneros gramaticales estrictos (masculino, femenino y a veces también neutro), en las lenguas semíticas lo común es distinguir entre 2 géneros (masculino / femenino). Paralelamente algunas lenguas como el inglés además de género, reflejado sólo en la substitución pronominal, los sustantivos pueden clasificarse en contables e incontables. Otras lenguas distinguen un gran número de géneros o clases nominales como las lenguas bantúes, y en el otro extremo el chino o las lenguas urálicas y altaicas no distinguen género.

Según el género, en castellano, los sustantivos se clasifican en:

  1. Sustantivos masculinos: El género masculino de un nombre frecuentemente está marcado por el morfema de género –o al final de la forma de singular (libro, niño, sombrero), aunque algunas excepciones ya que palabras que acaban en –o son femeninas como la foto(grafía), la mano, la moto(cicleta). También existen nombres masculinos acabados en consonante alveolar (árbol, ataúd, alias, armazón, ...). La mejor prueba para determinar el género de cualquier substantivo es comprobar si la palabra requiere un artículo masculino (el, un, etc.). Por lo demás, los días de la semana, los meses del año, los puntos cardinales y los números son masculinos.
  2. Sustantivos femeninos: El género femenino de un sustantivo se determina añadiendo el morfema de género –a (niña, vaca, mesa, ventana, ...). Anteponiendo un artículo femenino (la, una, etc.) a una palabra y viendo si es gramaticalmente aceptable la expresión se conoce el género. Las letras del alfabeto son femeninas. Existen unas pocas palabras acabadas en -a que son masculinas el día, el mapa, el clima, el cometa, el planeta. Y las palabras en -ista pueden ser masculinas o femeninas según el contexto.
  3. Sustantivos neutros: Los conceptos abstractos son de género neutro. Ejemplos: lo bueno, lo malo, lo importante, lo contrario. En español generalmente esta categoría sólo está formada por adjetivos sustantivizados en singular.

Género y sexo

Es importante recordar la diferencia entre el género gramatical y el sexo (género semántico): el género es un rasgo gramatical de la palabra y el sexo (género semántico) es un rasgo biológico de los seres vivos a los que hace referencia algunos sustantivos. Normalmente el género gramatical concuerda con el género semántico cuando se habla de los seres vivos, pero no cuando se trata de objetos inanimados o abstractos. Ejemplo: soltero es un sustantivo de género gramatical masculino, que además, hace referencia a un ser vivo de sexo masculino (género semántico masculino); luz es un sustantivo de género gramatical femenino, el cual por ser inanimado (sucede lo mismo con los seres, objetos y conceptos abstractos) carece de sexo (género semántico nulo).

Cuando el género gramatical del sustantivo sirve para diferenciar el sexo (género semántico) se manifiesta:

  1. Con la terminación -o, -e o consonante para el masculino y -a, -esa, -ina, -isa, -itriz para el femenino
  2. Heterónimo: Cuando se usan palabras diferentes. Ejemplo: caballo/yegua.
  3. Cuando se cambia el género gramatical del determinante y se mantiene el del sustantivo. Ejemplo: el joven/la joven. Estos sustantivos son denominados comunes en cuanto al género gramatical.
  4. Epiceno: Algunos sustantivos que se refieren a animales pero que mantienen la misma forma para el masculino y el femenino, se les añaden las palabras sustantivos para diferenciar el sexo (género semántico).

Cuando el género gramatical del sustantivo no sirve para diferenciar el sexo (género semántico) se manifiesta:

  1. Con las terminaciones -o para el masculino y la -a para el femenino, determinan diferencia de tamaño, forma o diferenciación árbol-fruta. Ejemplo: huerto/huerta (tamaño), jarra/jarro (forma), naranja/naranjo (árbol-fruta).
  2. Homónimo: Cambiando el género gramatical del determinativo que lo acompaña, varia el significado del sustantivo. Ejemplo: el capital/la capital.
  3. Algunos sustantivos aceptan los dos géneros gramaticales en sus determinativos, sin que se altere su significado. Son los llamado sustantivos ambiguos en cuanto al género gramatical. Ejemplo: el águila/la águila, azúcar blanquilla/azúcar blanquillo.

Clasificación según el tipo de referente

Los sustantivos sirven para designar y como tales tienen algún tipo de referente:

  • Nombres propios: María, Felipe, Ana, Juan. Tiene referencia única y carecen de significado lingüístico.
  • Sustantivo comunes concretos: casa, flor, camión, estrella. En general, su referencia es un conjunto o clase de objetos, animales o personas directamente tangibles.
  • Sustantivos comunes abstractos: esperanza, fe, amor, solidaridad. Designan propiedades, abstracciones o ideas. Estas palabras generalmente no tienen plural, y cuando pluralizan tienen un matiz de significado ligeramente distinto, más concreto.

Clasificación por número

Según el número, en castellano, los sustantivos se clasifican en:

  1. Sustantivos singulares: si el número de objetos a los que hace referencia el nombre es único. En singular, los sustantivos no tienen ningún morfema de número.
  2. Sustantivos plurales: si el número de objetos a los que hace referencia el nombre son varios o más de uno.
  3. Sustantivos colectivos: se trata de formas de singular, que morfosintácticamente son como cualquier otra forma de singular, pero que tienen como referencia un grupo concreto de entidades: la armada, la manada, una banda, ... .

Otras formas de clasificación

Según la semántica, los sustantivos se clasifican en:

  1. Sustantivos concretos: representan conceptos independientes. Son nombres de cosas que pueden percibirse con los sentidos del cuerpo o que imaginamos como realidad, por ejemplo esa mesa, ese niño
  2. Sustantivos abstractos: representan conceptos dependientes (inmateriales) y designan por tanto entidades que no se perciben con los sentidos del cuerpo, sino con la mente, como por ejemplo nación, amor, odio, bondad.

Los sustantivos abstractos los podemos clasificar en:

    1. Abstractos de fenómeno: Están relacionados con sustantivos que designan acciones, estados o sus efectos, por ejemplo lectura, caminata.
    2. Abstractos de cualidad: Están relacionados con adjetivos y designan cualidades o propiedades de los objetos o de los seres, por ejemplo belleza, maldad.
    3. Abstractos de números o cuantitativos: Cuantifican tanto de forma precisa como de forma imprecisa, por ejemplo cantidad, montón.

Según la unicidad de la referencia, los sustantivos se clasifican en:

  1. Sustantivos comunes: permiten nombrar a todas las personas, animales o cosas de la misma clase o especie, sin particularizar su significado como hombre, caballo, casa. Agrupan los objetos que denominan por sus características, sin expresar rasgos distintivos. Por eso, se consideran sustantivos genéricos.
  2. Sustantivos propios: distinguen o particularizan a cada individuo de los demás de una misma clase, especie o género. Se aplican a un solo ser, persona, animal o cosa. Por eso, se consideran sustantivos individuales. Los nombres de las personas y de los países son nombres propios. Los sustantivos propios se escriben SIEMPRE con letra inicial mayúscula.

Según el tipo de referencia, los sustantivos se clasifican en:

  1. Sustantivos individuales: son sustantivos que en su forma singular, nombran a un solo ser como pluma, árbol, rosa. Designan a un único ser, pero admiten el morfema del plural para designar a más de uno.
  2. Sustantivos colectivos: son sustantivos que poseyendo una estructura de singular, nombran a un conjunto de número indeterminado de seres o cosas como plumaje, bosque, muchedumbre, coro. Tienen inherente la idea de pluralidad sin necesitar un morfema que lo exprese, pero no en el sentido de uno más uno, sino en cuanto a conjunto colectivo formado por varias unidades de la misma cosa designada.

Según la composición del sustantivo, los nombres se clasifican en:

  1. Sustantivos simples: son los sustantivos que están formados por una sola palabra, como por ejemplo: lata, obra
  2. Sustantivos compuestos: son sustantivos que están formados por dos palabras simples, como por ejemplo abrelata, pararrayos, cascanueces, aguardiente.

3.Sustantivos Parasintéticos: son aquellos que son compuestos y derivados a la vez; por ejemplo: anteojitos, corito.

Según la complejidad morfológica o el origen de los sustantivos, los nombres se clasifican en:

  1. Sustantivos primitivos: las palabras primitivas son las que sirven de cabeza de serie a una familia, funcionando como raíz de las palabras derivadas de ellos. Los sustantivos primitivos sólo están formados por un lexema básico y optativamente por morfemas de género y número. Por ejemplo pan.
  2. Sustantivos derivados: las palabras derivadas nacen de las primitivas, cuando se les agrega sufijos o prefijos, como por ejemplo panadería, panadero, inmortal , mortal.
  3. Sustantivos aumentativos: son los sustantivos que designan a personas, animales, cosas o fenómenos de gran tamaño o alto grado de intensidad, como por ejemplo niñote, perrazo, arbolote, ruidazo.
  4. Sustantivos diminutivos: son los sustantivos que designan a personas, cosas, animales y fenómenos que se caracterizan por su pequeñez, poquedad o menor grado de intensidad, como por ejemplo gatito, manzanita, mesita, viejecita.
  5. Sustantivos despectivos: son los sustantivos que designan a personas, animales, cosas y fenómenos que son tratados con desprecio o desdén, o vistos como inferiores, como por ejemplo jovenzuelos, mosquillo, plantucha, libraco.
  6. Sustantivos gentilicios: son los sustantivos que se derivan del lugar de nacimiento (país, región o estado) de personas, animales o cosas, como por ejemplo, español, colombiano, chileno, sueco , peruano , etc
  7. Sustantivos patronímicos: son los sustantivos que se derivan de algún nombre propio. Por ejemplo los apellidos de origen español se formaron originariamente a partir del nombre de pila. Normalmente acaban en -ez. Se da el nombre de patronímicos a todos los apellidos. Por ejemplo de Gonzalo – González, de Fernando – Fernández, de Ramiro - Ramírez, de Pedro - Pérez.
  8. Sustantivos hipocorísticos: son los sustantivos propios que hacen una abreviación o modificación familiar del antropónimo. Por ejemplo, de Francisco, Pancho, de José, Pepe, de Jesús, "Cucho", de María Dolores, "Lola".

Según la contabilidad de los nombres:

  1. Sustantivos contables: señalan entes que se pueden contar, por ejemplo cinco niños, tres rocas, trece euros. Los sustantivos contables se combinan con cuantificadores plurales sin alterarse semánticamente.
  2. Sustantivos no contables: señalan realidades que no se pueden contar salvo al referirse a clases o variedades distintas, por ejemplo leche, humor, aire, humo, basura.
Los sustantivos incontables solamente pueden combinarse con cuantificadores en singular sin modificar su significado. Sólo admiten numerales cardinales o cuantificadores plurales cuando indican una clase o modalidad. Por ejemplo: "Tres vasos de leche", "Muchos vasos de leche", "Mucha leche", "Los humos emitidos por los ácidos suelen ser nocivos", "Mucho aire". Ellos se clasifican por mitades de acuerdo con el pronombre personal.